Del Llagar a tu Piel: Por qué la manzana verde es la reina de las fragancias frescas

Dicen que el olfato es el sentido que más memoria tiene. Para un asturiano (o para cualquiera que ame nuestra tierra), hay un olor que activa el cerebro al instante: el aroma de la manzana fresca.
No hablamos del olor a tarta dulce, sino de esa acidez chispeante, verde y crujiente que inunda el aire cuando se está mayando o cuando se escancia un buen culín de sidra natural. Es un olor a limpio, a naturaleza y a energía.
Curiosamente, este perfil aromático que tanto valoramos en nuestra bebida favorita es también uno de los más codiciados en el mundo de la alta perfumería.
La manzana: Mucho más que una fruta de mesa
En el mundo de las fragancias, las notas frutales a veces tienen mala fama de ser empalagosas. Sin embargo, la manzana verde (la Granny Smith o nuestras variedades ácidas locales) juega en otra liga. Aporta una vibración y una frescura que pocos ingredientes consiguen.
Es el ingrediente secreto de esas colonias que te pones por la mañana y te hacen sentir despierto, limpio y listo para comerse el mundo. Es, en esencia, la misma sensación revitalizante que te da el primer trago de sidra bien fría en un día de calor.
¿Buscas tu aroma personal?
Si eres de los que huye de los olores pesados, amaderados o demasiado dulces, y prefieres esa sensación "cider" de frescor y acidez, estás de suerte. Las familias olfativas cítricas y frutales están viviendo una edad de oro.
Encontrar esa fragancia que se convierta en tu sello de identidad no siempre es fácil entre tanta oferta comercial. Por eso, antes de comprar a ciegas, es recomendable leer reseñas y rankings sobre los mejores perfumes del mercado actual. Muchas de las fragancias top ventas de este año destacan precisamente por incluir notas de salida verdes, manzana, lima o bergamota.
Un maridaje sensorial
Al final, todo es cuestión de gustos y sensaciones. Igual que elegimos una sidra con D.O.P. porque buscamos un matiz concreto en boca, elegir nuestro aroma es una extensión de nuestra personalidad.
La próxima vez que disfrutes de una botella de sidra, cierra los ojos e intenta identificar esos matices aromáticos. Quizás descubras que tu próximo perfume favorito tiene mucho más en común con tu bebida favorita de lo que pensabas.
¡A disfrutar con los cinco sentidos!

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